jueves, 18 de octubre de 2007

"TENER UN CUERPO DELGADO, DECIDETE".



Vienen las vacaciones y es posible que te encuentres con algunos kilos de más; no te preocupes, con pequeños cambios en tu vida, alcanzarás el peso que tanto deseas.

Lo importante es que cada vez que comas tomes decisiones inteligentes que te ayudarán no sólo a bajar algunos kilitos, sino sobre todo te harán sentirte plena de energía y salud.

Cuando comenzamos con un régimen de adelgazamiento, generalmente bajamos muy rápido de peso las primeras semanas, dos o más kilos los primeros 15 días; este peso generalmente viene acompañado de la pérdida de agua.

Después, el cuerpo comienza a acostumbrarse al régimen dietético y la pérdida de peso será menor; no te desanimes, estarás bajando menos pero realmente seguirás quemando grasa. Cada kilo de peso en grasa que bajes representa el equivalente a 11 barras de mantequilla, así que reducirás mucho en medidas.

No te peses diariamente, puedes desanimarte y habrás perdido una gran oportunidad.

Es mucho más motivante si tomas la medida de tu cintura y cadera cada 15 días y vas anotando tus logros, al cabo de un mes verás desaparecer varios centímetros de tu cintura.

Toma una cinta métrica y pásala por tu cintura a la altura del ombligo, anota la medida. Después, pásala sobre los huesitos que se encuentran en la cadera; apunta la medida en un cuaderno.

Puedes comenzar a trabajar desde hoy: haz una lista de todo lo que comes; es importante que conozcas cuáles son tus hábitos actuales, no dejes de tomar en cuenta ningún alimento, aunque tan sólo hayas comido un par de cacahuates... Esta lista te dará una buena idea de por dónde tienes que comenzar.

Analiza tus desayunos, qué puedes quitarle. Si tomas dos tazas de café con leche, redúcelas a una. Si tomas una pieza de pan dulce, cámbiala por una galleta de avena integral.

Consume una pieza de fruta en cada comida, de preferencia cruda y con cáscara, como manzana o pera; o bien en gajos, como toronja o naranja.

Prepara dos platos grandes de ensalada cruda, uno para la hora de la comida y otro para la cena. Aderézalos con una cucharadita de aceite de oliva y añade vinagre, limón, mostaza y especias.

En el desayuno escoge un platillo a base de huevos, queso panela o pechuga de pavo, guisados con verduras como jitomate y cebolla, o nopalitos.

Elimina los azúcares simples de tu dieta como: los refrescos, los pasteles, las golosinas y la miel.

Limita el consumo de alcohol a tres copas por semana, de preferencia elige vino blanco, vino tinto, whisky o vodka.

Elimina los aderezos cremosos, los gravys, capeados, empanizados y agridulces.

Toma dos litros de agua al día, de preferencia fría (el agua fría aumenta tu gasto interno de calorías).

Reduce el consumo de sal, consomé, salsa de soya y salsa inglesa, que sólo te hacen retener agua.

Sustituye tus antiguos hábitos por opciones saludables:

En vez de / Utiliza:

- Atún en aceite / Atún en agua.
- Camarones u ostiones / Salmón o arenque.
- Carne con grasa / Bistec, milanesa, filete.
- Crema / Yogur natural bajo en grasa.
- Embutidos / Pechuga de pavo o jamón tipo york.
- Huevo entero / Claras.
- Leche entera / Leche semidescremada.
- Mantequilla o manteca / Aceites vegetales o semillas.
- Pan dulce / Pan Pumpernickel de centeno.
- Papa o betabel / Espinacas, bróculi o coliflor.
- Pescado empanizado o frito / Cebiche, pescado a la plancha.
- Queso crema / Queso cottage, tofu o ricotta.
- Queso manchego o chihuahua / Queso panela u Oaxaca.
- Sal / Especias o verduras deshidratadas.
- Salsas pesadas / Jugos concentrados de verduras.

No sólo es importante tomar en cuenta la cantidad de lo que comemos, sino inclusive la calidad. Cada vez que llevamos un alimento a la boca ponemos a funcionar una serie de hormonas en el organismo; de la calidad de lo que comamos depende lo que el cuerpo utilizará para funcionar adecuadamente y lo que almacenará en forma de grasa.

Desde 1979, los científicos encargados de la nutrición han demostrado que existe un proceso metabólico para ganar peso, y llegaron a la conclusión que el hiperinsulinismo está presente en todos los casos de obesidad y es proporcional a la magnitud de la misma.

Esto quiere decir que si sólo tienes 5 ó 10 kilos por arriba de tu peso ideal, tienes hiperinsulinismo moderado; si tienes de 30 a 40 kilos de más, manifiestas hiperinsulinimo alto.. Lo que nos lleva a la conclusión de que la diferencia entre una persona delgada y una persona obesa, es que la persona delgada produce menor cantidad de insulina que la obesa.

Existen alimentos que favorecen la producción de insulina y por consiguiente el almacenamiento de grasas, por lo que si deseamos bajar de peso sería estupendo eliminarlos de nuestra alimentación.

Entre ellos tenemos: El azúcar refinado; el pan hecho a base de harina de trigo refinada, entre más blanco sea, mayor cantidad de insulina produce; la papa, si la consumimos con cáscara produce menos insulina que pelada; las zanahorias, cuando son crudas producen poca insulina, en cambio, si las cocemos, los carbohidratos se desdoblan y aumenta la producción de insulina; el arroz, entre más largo el grano, menor la cantidad de insulina producida; el plátano, entre más verde, menor la cantidad de insulina producida.

Alimentos productores de alta cantidad de insulina

Arroz corto.
Arroz instantáneo.
Atole.
Azúcar.
Baguette o bolillo.
Betabel.
Calabaza de castilla.
Camote.
Cereales de caja.
Corn flakes.
Galletas.
Glucosa.
Harina de arroz.
Miel.
Noodles.
Palomitas.
Pan blanco.
Papa horneada.
Papas fritas.
Pasitas.
Plátano.
Puré de papa.
Sandía.
Zanahorias cocidas.

Alimentos productores de baja cantidad de insulina

Ajo.
Arroz de grano largo.
Arroz precocido.
Avena entera.
Cacahuates.
Cacao.
Calabacitas.
Cebolla.
Chícharos.
Fructosa.
Fruta fresca.
Galletas de salvado o avena integral.
Jugo de jitomate.
Lentejas.
Manzanas o peras.
Melón.
Mermelada baja en azúcar.
Pan de centeno sin cernir.
Pan de salvado.
Soya.
Espagueti al dente.
Uvas con cáscara.
Verduras crudas o congeladas.
Zanahorias crudas.

No te olvides de hacer ejercicio

Haciendo una misma cantidad de ejercicio, una persona gruesa quema más calorías que una delgada, porque el mover el peso extra requiere un mayor gasto de energía.

Esta es la razón por la cual una persona obesa adelgaza con mayor rapidez que otra que sólo tiene unos kilitos de más.

Nuestro cuerpo tiene 666 músculos y a cada uno de ellos le gusta ser ejercitado.

Existe la falsa creencia de que el ejercicio o la actividad física aumentan el apetito. Los estudios científicos han demostrado que la cantidad de alimentos que se ingiere, en realidad disminuye cuando una persona pasa de una ocupación con poca actividad a otra de actividad moderada.

El ejercicio energético antes de una comida generalmente reduce el apetito. También, si se aprende a disfrutar del ejercicio, se sustituirá la manera de comer indebida causada por el aburrimiento y la tensión.

No tienes que empezar por correr hasta agotarte; de hecho, se ha demostrado que si realizas ejercicio lentamente y con mayor duración, comienzas a utilizar la grasa almacenada como combustible; en cambio, si corres a toda velocidad sólo quemas glucosa y no grasa

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